El presidente de Guatemala, Bernardo Arévalo de León, decretó este domingo un estado de sitio por 30 días en todo el país tras una escalada de violencia atribuida a pandillas criminales, que incluyó ataques contra fuerzas de seguridad y motines simultáneos en varias cárceles.
La medida fue anunciada en cadena nacional de radio y televisión y permite al gobierno suspender temporalmente algunas garantías constitucionales para fortalecer las acciones de la Policía Nacional Civil y el Ejército contra las estructuras delictivas. El objetivo es garantizar la protección y la seguridad de los ciudadanos, explicó el mandatario.
La decisión se tomó después de que pandilleros lanzaron ataques coordinados que dejaron varios policías muertos y heridos y se registraron motines en tres centros penitenciarios, donde internos tomaron rehenes y generaron disturbios antes de que las fuerzas de seguridad retomaran el control.
El estado de sitio faculta a las autoridades a realizar detenciones sin orden judicial, restringir reuniones y movilizar a las fuerzas de seguridad con mayores atribuciones, según la legislación nacional. Arévalo señaló que la medida no busca afectar la vida cotidiana de la población, aunque se suspendieron clases y algunas actividades públicas como precaución ante la inseguridad.
La situación refleja la intensificación del combate del gobierno contra las pandillas, especialmente contra grupos como la Barrio 18 y la Mara Salvatrucha (MS-13), catalogados como organizaciones criminales tanto en Guatemala como en otras regiones.


