Si Estados Unidos insiste en convertir las futuras reuniones en una mesa de negociación inmobiliaria, la relación bilateral se verá afectada
Por: EFE
Copenhague, Dinamarca; 15 de enero.- La tensión diplomática entre Copenhague y Washington alcanzó un nuevo punto crítico este jueves. El Gobierno de Dinamarca desmintió categóricamente la versión de la Casa Blanca, que sugería un acuerdo para iniciar “conversaciones técnicas” sobre la posible adquisición del territorio autónomo de Groenlandia por parte de Estados Unidos.
El ministro de Asuntos Exteriores danés, Lars Løkke Rasmussen, fue enfático al señalar que la interpretación estadounidense de la reunión sostenida con el vicepresidente JD Vance y el secretario de Estado, Marco Rubio, no corresponde a la realidad de lo pactado en la mesa de negociaciones.
Choque de versiones: El factor “respeto”
Tras las declaraciones de la portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, quien afirmó que el diálogo para la compra seguía en pie, Rasmussen declaró a la televisión pública danesa que la postura fue muy distinta.
”Lo que acordamos ayer es estar de acuerdo en estar en desacuerdo sobre esta cuestión e intentar poner en marcha un diálogo de alto nivel con respeto por las líneas rojas del Reino de Dinamarca”, sentenció el canciller, subrayando que la adquisición está “fuera de toda cuestión”.
Defensa, no compra: El contraataque europeo
Dinamarca argumenta que las ambiciones de Donald Trump por controlar la isla ártica bajo el argumento de la “seguridad nacional” pueden resolverse mediante la cooperación militar, no mediante el traspaso de soberanía.
Para rebajar las inquietudes de Washington sobre la vulnerabilidad del Ártico, Copenhague anunció un incremento inmediato de su presencia militar y maniobras en la zona. A esta estrategia de contención se han sumado potencias europeas como Francia, Alemania, Suecia, Noruega, Finlandia y los Países Bajos, quienes enviarán tropas a Groenlandia para blindar la seguridad de la OTAN en la región.
Advertencia diplomática
Rasmussen advirtió que, si Estados Unidos insiste en convertir las futuras reuniones en una mesa de negociación inmobiliaria, la relación bilateral se verá afectada:
”Si consideran que el tema es avanzar en la adquisición, va a haber pocas reuniones”.
Pese al despliegue militar aliado, la administración Trump mantiene su postura firme. Karoline Leavitt aseguró que el envío de tropas europeas no altera “en absoluto” el objetivo estratégico de Washington de obtener el control total sobre la isla.


