#México correcto, no corrupto

Federalismo, blindaje al pacto fiscal

#RicardoPeraltaSaucedo

En 1824, el Congreso Constituyente se pronunció por el federalismo, no olvidemos que las clases privilegiadas de entonces no aceptaban este cambio histórico, ellos seguían defendiendo el modelo centralista, México había renunciado a ello después de 30 años de guerra civil.

Se comenzaba a armar el enorme rompecabezas nacional, los ejemplos europeos y el propio norteamericano eran aspiraciones nacionales, el éxito de la lucha política, unir al país en torno a una bandera.

Los doctrinarios de la época como Prisciliano Sánchez o Ramos Arizpe, entre otros, coincidían en la “sociedad de sociedades”, en la asociación de asociaciones que evita la corrupción interior y el predominio externo.

Las pugnas y la polarización de la época fueron, precisamente, entre los que defendían el centralismo versus federalismo; los motivos concentrados en los grandes grupos de poder que habitaban la Ciudad de México y se negaban a perder sus privilegios y canonjías, por otro lado las clases medias, de profesionistas y de servidores de menor nivel jerárquico.

El federalismo otorga posibilidades a todas las clases dispersas del país, es un sistema integrador de la acción política, la controversia histórica que a la fecha nos tiene en posturas que tendremos que fusionar para ser eficaces ante la población mexicana.

No podemos enfrentar ninguna tentación a centralizar, porque las consecuencias sociales, políticas y económicas siempre las pagarán los más vulnerables, los marginados históricos; los que hoy sí tienen voz y son la prioridad de este gobierno: los pobres.

El Sistema de Coordinación Fiscal inició en 1948. Algunos estados con mayor desarrollo económico no se coordinaron, en un acto contrario al principio de una federación.

El Sistema Nacional de Coordinación Fiscal ha sufrido diversas transformaciones, a principios de los 70 se estableció fijar una tasa general del 4% al ISIM, y todas las entidades federativas se integraron.

Siete años después se creó el Impuesto al Valor Agregado (IVA), la Federación concedió a los estados el 30% del IVA recaudado.

En 1990, se acordó el Convenio de Colaboración Administrativa en Materia Fiscal. Lo más destacable es suprimir las facultades recaudatorias de los estados e incorporar la justa distribución de los ingresos entre todos los miembros de la sociedad.

Es importante recordar que existen denuncias de la Auditoría Superior de la Federación presentadas ante la FGR que datan de 2015 por presuntos desvíos multimillonarios del presupuesto público estatal; algunos que tienen origen en las propias participaciones federales.

En toda sociedad, la innovación debe tener una base histórica, la generación espontánea de acciones gubernamentales debe fundarse en el quehacer político, donde la mesura, la oportunidad y el tiempo son consejeros muy válidos para tomar decisiones.

La COVID-19 nos hará tener un nuevo orden mundial y nacional, pero aún no sabemos lo exponencial del mismo. Es momento de unidad, la actividad preelectoral, aparte de ilegal, es inmoral aún.