Ixtapa Gro.- La compra de esta aeronave ejecutiva y de otras ocho formaba parte de un convenio de equipamiento que la Sedena había firmado con Pemex para reforzar la vigilancia y seguridad de las instalaciones petroleras y evitar sabotajes o delitos, como el robo de combustible.

El avión fue adquirido “para movilidad táctica y estratégica, de funcionarios de alto nivel, para tomas de decisión y otras actividades de Seguridad Nacional”.

Sin embargo, las bitácoras establecen que Lozoya voló a destinos turísticos en México y a ciudades de Estados Unidos, sin acreditar a la ASF que fueran traslados por trabajo.

Una investigación de la Auditoría también determinó que los vuelos fueron solicitados telefónicamente a la Sedena desde la Dirección General de Pemex, cuando la encabezaba Lozoya.

La administración y operación del avión estaban bajo responsabilidad de la Subdirección de Salvaguardia Estratégica de Pemex, cuyo titular era el general Eduardo León Trauwitz, quien tiene una orden de aprehensión por los delitos de delincuencia organizada y sustracción ilegal de hidrocarburos.