Estudiantes y docentes rindieron homenaje con veladoras y flores a dos profesoras asesinadas dentro de su escuela en Michoacán.
Ciudad de México.- La noche de este martes, la oscuridad se llenó de pequeñas luces frente a la preparatoria “Anton Makarenko”. Sin discursos ni consignas, estudiantes, docentes, familiares y amigos llegaron uno a uno para honrar la memoria de las dos maestras asesinadas dentro del plantel.
No hubo ceremonia oficial. El homenaje tomó forma en el silencio, en las miradas bajas y en las manos que encendían veladoras o acomodaban flores sobre la banqueta. Cada gesto, breve pero cargado de sentido, dibujó una despedida colectiva.
La escena, marcada por la luz tenue de las velas, reflejó el dolor que atraviesa a la comunidad escolar y a todo el municipio. Algunos alumnos permanecieron de pie durante largos minutos; otros, en pequeños grupos, compartieron recuerdos de quienes fueron sus profesoras.
El plantel, que hasta hace unos días era espacio cotidiano de clases y encuentros, se convirtió en un punto de duelo. Las veladoras encendidas y los arreglos florales no solo recordaron a las víctimas, también evidenciaron la herida abierta que deja su pérdida.
La vigilia terminó como empezó: sin palabras. Solo quedaron las luces titilantes y el rastro de una comunidad que, unida en la tristeza, buscó despedirse.
Con información e imágenes de Michel Torres Villanueva| Milenio.


