Una sobreviviente de cáncer se encuentra en una cama del hospital número 66 del Seguro Social por un hecho que aseguran nunca imaginó le tocaría vivir: desconocidos prendieron fuego al camión de personal de maquiladora en el que ella viajaba dejándole quemaduras de segundo grado en su cuerpo.

Juana C., de 43 años, es una de las cinco personas víctimas de ese atentado que permanecen hospitalizadas en ese nosocomio.

“Fueron 10 camiones, a todos los empleados los bajaron, pero el camión en el que iba mi mujer no los bajaron y los quemaron. Los demás, los que bajaron a las otras personas de los camiones tuvieron poquito así de corazón, pero éstos que hicieron esto con mi señora no tuvieron corazón, ni poquito”, mencionó Luis L., esposo de Juana, cuyas identidades se omiten por motivos de seguridad.

Luis narra que ella no puede comer por sí sola y asegura que además del dolor físico por las quemaduras de segundo grado en glúteos, piernas y manos, su esposa sufre también por el terror y el trauma que le dejó este hecho.

“Dice que de repente se les paró una troca, se les atravesó enfrente del camión, se bajaron, se subió un hombre con pistola en mano, y luego una mujer atrás de él y esa mujer le dio el galón de gasolina al sujeto, y el sujeto les dijo que corrieran rápido a bajarse si no ‘se los iba a cargar’ y empezó a rociar la gasolina adentro del camión; los de atrás fueron los que se salvaron, pero los de enfrente fueron los que recibieron todo, y empezó a rociar la gasolina y luego luego prendió fuego”, mencionó.

Dijo que esa madrugada recibió la llamada de una persona que le dijo que su esposa había sufrido un accidente, además de que a su cuñada le informaron que habían quemado un camión, por lo que fueron al lugar de los hechos, sin embargo no se imaginaban que lo habían quemado con los empleados adentro.

“Feo sentí cuando llegué al lugar de los hechos, porque nunca pensé que ella iba a estar quemada, dijeron ‘hubo un ataque, quemaron el camión’, pero ya que llega uno y está quemada ella; pensé que el camión, pero nunca pensé que mi señora y la demás gente”, narró.

Juana, originaria del estado de Durango, tiene 13 años trabajando en esa empresa maquiladora.

“Ella se encuentra agüitada, primero le pegó cáncer, y luego le salió un absceso de grasa y la operaron, van dos operaciones y luego esto, ya van una tras de otra”, comentó.

Asegura que además del estado de salud de Juana, quien todavía sangra de las heridas, pese a que ya fue sometida a cirugía, el terror que dejó este hecho ha impactado a toda la familia.

“La familia está triste, preocupada, los hermanos, los sobrinos, porque cuando avisaron una niña chiquita oyó que le había pasado algo a su tía, que habían quemado el camión y se soltó llorando, ayer que la visitaron llore y llore ahí, es un dolor grande. Eso es terrorismo, lo que digo es que Dios los ayude. La terapia será ir a la iglesia y ponernos en las manos de Dios porque sin la ayuda de Dios no somos nada”, concluyó.

En cuanto a responsables de este hecho, asegura que pese al miedo que siente, su fe en Dios es más grande que el rencor que pueda guardar.

“Dice la palabra de Dios que si te maldicen bendice; que Dios los bendiga, nada más, no nos queda más que encomendarnos a Dios, que nos cuide y nos proteja porque a todas horas puede llegar, sólo en Dios hay seguridad”, concluyó.