Confinamiento por coronavirus y primavera mejoran el ambiente

Por: Agencias

Las medidas para detener la propagación del nuevo coronavirus han causado la fluidez de un aire más limpio sobre regiones urbanas que padecen una fuerte contaminación.

En torno a ese fenómeno llama la atención por qué el efecto es más pronunciado en algunos lugares que en otros, a lo que científicos advierten que la caída de la polución podría durar poco si la economía mundial se recupera después de la crisis sanitaria, informó una publicación de Nature.

Dan Westervelt, investigador climático del Observatorio de la Tierra Lamont, explicó que las actuales restricciones en la economía sirven como un experimento de control natural:

“Lo que está sucediendo en este momento podría darnos una idea de lo que podría ser factible bajo escenarios extremos de políticas de aire limpio en el futuro”.

Desde el apogeo critico del coronavirus en China y el norte de Italia, imágenes satelitales han mostrado una marcada caída en las concentraciones de dióxido de nitrógeno (NO2) en ambas naciones, así como la notabilidad de la disminución de otros contaminantes nocivos como el dióxido de azufre tóxico y el formaldehído cancerígeno, emitidos por fuentes industriales.

Las concentraciones atmosféricas de NO2 también han mermado en las zonas metropolitanas de Reino Unido, Alemania y los Países Bajos, que actualmente se encuentran en bloqueo parcial o total, detalló Henk Eskes, científico atmosférico del Instituto Meteorológico Real de los Países Bajos.

Cada año, durante los meses de enero a mayo, las concentraciones de NO2 disminuyen hasta un 50 por ciento a través de todo el hemisferio norte, debido a una disminución natural y el ángulo del Sol.

El compuesto NO2 “está sujeto a una gran variabilidad en el día a día”, expuso Eskes, pues “el clima favorable a principios de la primavera podría haber contribuido a la caída observada en la contaminación del aire local en las últimas semanas”.

Sin embargo, el decrecimiento de este contaminante en China e Italia, en comparación con la de años anteriores, dista de equiparabilidad: “Los cambios observados son tan grandes que confiamos en que no puedan explicarse solo por la variabilidad inducida por el clima”, afirmó el científico atmosférico.

En cuanto a la situación climática de Estados Unidos, Dan Goldberg, investigador de la atmósfera en el Laboratorio Nacional Argonne, consideró que no hay “ningún cambio estadísticamente significativo en la contaminación del aire en la mayoría de las ciudades estadounidenses” y, en cambio, es perceptible tan sólo una ligera disminución en la contaminación por partículas en la ciudad de Nueva York.

En respuesta a la incertidumbre de qué fracción de la mejora observada en la contaminación se debe al clima favorable y cuál a las restricciones para combatir el COVID-19, el investigador consideró que “probablemente ambos están ayudando simultáneamente”.

El experto aseguró que las investigaciones sobre este fenómeno necesitarán de mayor ahondamiento, con la inclusión de mediciones de superficie y demás herramientas que ayuden a establecer las causas y cuantifiquen con precisión, todo clase de cambios.

“La crisis actual es un experimento de aprendizaje único”, externó Westervelt, de la Universidad de Columbia: «Pero cosas así me hacen preocuparme de que la contaminación aumente cuando lo peor haya pasado.