Clientes, transeúntes y usuarios del transporte público entraron en pánico tras lo ocurrido y narraron su experiencia en torno a lo ocurrido
Por: Agencia Reforma
Monterrey, México; 6 de febrero.- Al ruido vespertino del Centro de Monterrey se sumaron ayer unos 10 disparos de armas de fuego que provocaron pánico entre decenas de clientes y comerciantes, algunos corrieron y otros se tiraron al piso.
“Fueron como diez balazos, salimos corriendo y dejé todo aquí”, contó anoche un vendedor de hot dogs.
“Todos corrimos para dentro del Mercado Juárez”.
La balacera entre dos bandas rivales de narcomenudistas se registró cerca de las 18:00 horas sobre la Avenida Juárez, en el cruce con Aramberri.
“Se escuhó horrible, yo me tiré al suelo”, dijo Sarahí, una comerciante de ropa.
“Algunos clientes se fueron corriendo con ropa que no pagaron”.
Al menos seis hombres presuntamente armados se persiguieron por la calle de Aramberri y al llegar a la Avenida Juárez comenzaron a intercambiar disparos.
“Pues yo vi que hubo balazos de los dos lados”, dijo otro comerciante.
Clientes, transeúntes y usuarios del transporte público entraron en pánico tras lo ocurrido y narraron su experiencia en torno a lo ocurrido.
“Acababa de salir de la iglesia y fui al Mesón Estrella a comprar verduras”, relató un joven, “en eso corrió mucha gente diciendo que había balazos, inmediatamente después me habló mi esposa diciéndome que se escucharon balazos”.
La ola de inseguridad que ha predominado en el Centro y en los alrededores del Mesón Estrella ayer se salió de control, coincidieron comerciantes del sector.
“Había niños, viejitos, de todo, les valió, hay cámaras de la Policía en (la calle) Aramberri, nunca había visto algo así”, comentó un empleado de un negocio.
Tras los hechos, la Policía cerró por más de seis horas la Avenida Juárez, entre Aramberri y Washington.
¿Por dónde están pasando los camiones?, preguntó un usuario del transporte urbano a un policía.
“Váyase hasta Guerrero, por ahí los están mandando, allá hay policías para que los cuiden”, respondió el uniformado.
Pese a lo ocurrido y a la presencia policial, ninguno de los bares de la zona dejaron de operar.


