Por: Arturo Ortiz Mayén

La violencia en Sinaloa ha disminuido pero los símbolos del narcotráfico, que tanta fama le dieron permanecen en el estado, sobre todo en Culiacán, la capital.

El más representativo de ellos es la capilla de Jesús Malverde, el llamado “Bandido Generoso” o “El Santo de los Narcos”, que está tan sólo a unos pasos de la sede del gobierno del Estado, la oficina donde despacha el gobernador del Estado y cientos de empleados gubernamentales.

Sea uno o no creyente, la visita a este lugar, es obligada estando en Culiacán.

Ayuda a entender la cultura del narcotráfico y las justificaciones que evoca la figura del “Robin Hood mexicano” entre la población.

La capilla abarca apenas unos metros y está tapizada de imágenes, fotografías, lápidas de agradecimiento y mensajes en papeles, listones y veladoras. Hay decenas de ellos pero destaca, porque está en el muro de entrada, el del capo Alfredo Beltrán Leyva.

Como en todo santuario la fe está ligada a la mercadotecnia. Antes de entrar hay algunos puestos semifijos que venden tazas, llaveros, gorras, y pulseras con la imagen de Malverde.

También hay otros artículos como la llamada “Narco Lotería” que en lugar de las tradicionales imágenes de este juego de mesa, tiene la de capos de la droga como El Chapo Guzmán, Juan José Esparragoza “El Azul”, Benjamín Arellano Félix o el líder del Cártel Jalisco Nueva Generación, Nemesio Oseguera “El Mencho”.

El lugar, para los que no somos devotos de este personaje, es sumamente atractivo. Es posible apreciar una mezcla de creencias generadas con el paso del tiempo por los propios devotos.

Hay por igual imágenes de la Virgen de Guadalupe que de la Santa Muerte, sin importar que sean de cultos distintos. También se puede ver a San Martín Caballero o San Judas Tadeo, el Santo de las Causas Difíciles.

La Iglesia Católica rechaza que Malverde sea un santo, pero a sus fieles eso no les importa, creen en él y sus milagros y por eso además de llevarle sus peticiones también le llevan generosas limosnas e incluso droga que nadie se atreve a tocar.

El dinero que se da en donación, explican los encargados de la capilla, es usado para el mantenimiento del lugar pero también para realizar actos de caridad.

Óscar Loza, de la Comisión de Defensa de los Derechos Humanos de Sinaloa, explica que los encargados de la capilla le han dicho que cuando sepa de personas que están en el desamparo los busque. Se han ofrecido a pagar desde análisis clínicos hasta operaciones. Es su forma de captar adeptos.

Según un funcionario del estado, la imagen de Jesús Malverde que conocemos en la actualidad, era la de un empleado gubernamental y no la del bandido que llevaba el nombre de Jesús Juárez Mazo.

La verdad es que a sus devotos no les interesa y en su honor, prácticamente todos los días de la semana se puede escuchar la banda tocando por horas. Muchos incluso, cuentan a manera de broma, que se compran “sus botes” (latas de cerveza) y se sientan cerca de ahí para disfrutar de la música.

Arturo Ortiz Mayén es reportero desde hace 17 años. Actualmente forma parte del equipo de reportajes especiales del noticiero Despierta con Loret de Televisa.